Pequeñas prácticas para fortalecer las relaciones personales

¡Dar los buenos días aumenta en un 100% las probabilidades de que comiencen siendo buenos! Los pequeños gestos marcan la diferencia y nos acercan a nuestros seres queridos, porque el cuidado de las relaciones debe hacerse con mucho “mimo” y diariamente para que sean más duraderas, estables y de calidad. 

Un viaje, un plan de domingo o una excursión a la montaña son algunos ejemplos de actividades que disfrutamos en solitario o en compañía, pero que no podemos realizar cada día. Por eso es tan necesario ser conscientes del momento en el que estamos, estar presentes y cuidar tanto nuestra actitud como lo que decimos para que nuestras emociones y las de los demás sean más positivas y alegres. 

Aunque las nuevas tecnologías han solucionado la vida en muchos ámbitos, se ha perdido esa parte “social” que tanto nos caracteriza a los seres humanos. Construir unas relaciones sociales de calidad influye en nuestro bienestar y satisfacción, por lo que os dejamos algunos consejos:

  1. Comparte las cosas de tu día a día: noticias interesantes, anécdotas, opiniones, preocupaciones y problemas con los que te puedan ayudar … 
  2. Dedica tiempo a mantener conversaciones de valor y sin estar pendiente de otros asuntos: escucha activamente e intenta construir relaciones basadas en la comunicación y el intercambio.
  3. Presta atención a los detalles y utiliza actividades del día a día para compartir esos momentos: cocinar, ir a hacer la compra, hacer deporte, ir al teatro, visitar un mercadillo, estudiar un curso o ir a la biblioteca, hacer una sesión de fotos, hacer un puzzle … Recuerda que compartir silencio es también un signo de una relación fuerte y estable.
  4. Si haces nuevas amistades, no te olvides de las ya existentes.
  5. Respeta el espacio de los demás. Todo el mundo necesita tiempo para sí mismo y para estar en su propia compañía, por lo que no te tomes como algo personal que alguien está siendo más distante durante una temporada. 
  6. Entiende que las personas cambian y evolucionan, por lo que evitar prejuicios, recordar errores o exigir de más nos acerca a ellas: la vida es un aprendizaje continuo.

Y… ¡no te olvides de expresar tus sentimientos! Abrirnos y sincerarnos nos hace más fuertes y motiva a los demás a seguir nuestro ejemplo. Las personas que son felices y cuidan su entorno tienen más probabilidades de tener una autoestima alta ya que sienten llevar el control de su vida, ser capaces de tomar decisiones y de asumir equivocaciones.

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